guillermomte
lunes, 25 de junio de 2018
Para que la Evaluación se cumpla
Un proceso continuo y constante es lo que le da valor a la evaluación de los aprendizajes. Ver esta como un momento parecería insignificante, pues dejaría de un lado los resultados que se persiguen con ella. Ha de ser de forma continua y no circunstancial. “ Las situaciones de aprendizaje se planifican intencionalmente y se realizan de acuerdo don un diseño…”
De la interacción de los actores del proceso: profesores y estudiantes que tienen roles específicos que desempeñar, depende la planificación que se desarrollará con sus propias estrategias y actividades. “La evaluación es un proceso en el que debe consensuarse diferentes intereses, valores y puntos de vista” .
La evaluación hay que enmarcarla dentro del concepto de “evaluación formativa” que se caracteriza por orientar al proceso educativo e indicar a los agentes que participan en él dónde se encuentran, respecto a los objetivos generales establecidos.
Son diversos los factores a considerar para que la evaluación cumpla con su función pedagógica, la que no puede estar distante de la planeación. Primero ha de tomarse en cuenta que esta debe ser incluida dentro de la planeación misma y ha de ser programada como cualquier otra actividad del proceso. Ha de tomarse en cuenta en tres momentos importantes: al inicio, durante y al final. Al inicio, permite adaptar el diseño del proceso al alumno partiendo de la experiencia previa que tenga el estudiante; durante el proceso para conocer al alumno con sus facilidades y dificultades, y al final para…” tomar decisiones sobre nuevas acciones a emprender y transformar para mejorar…”
Otros de los aspectos importantes a tomar en cuenta para que la evaluación cumpla su función pedagógica son las preguntas que le sirven de base , especialmente el paraqué que constituye la finalidad de la evaluación.
“…la evaluación de los aprendizajes amerita conocer tanto el proceso como el producto del aprendizaje y , al estar fundamentada en estrategias integradas que parten del proceso curricular del centro, el currículo y los aprendizajes que se desean alcanzar, vemos que se pasa de la planificación a la realidad del aula. Decimos entonces que ha llegado el momento de interactuar con el alumnado a través de unas estrategias metodológicas que les permitirán aprender significativamente unos contenidos que serán evaluados. Es allí donde cobra valor la planificación de la evaluación y las estrategias de evaluación para determinar: qué, cómo, cuándo, dónde, quién, por qué y para qué se ha de evaluar… dice Gabina Zambrano - ( La Evaluación Formativa en la Enseñanza del Aprendizaje Pag. 70) .
La evaluación, por lo tanto, forma parte importante de todo el engranaje del proceso cuando facilita “ … tomar una muestra de los contenidos y procesos en un momento sistemáticamente planificado de la enseñanza-aprendizaje. Todo ello, para inferir el conocimiento, la comprensión, las destrezas, las habilidades, las actitudes y los valores … ” que el alumno ha alcanzado.
La evaluación formativa tiene como principal misión informarse continua y adecuadamente de todo lo que ocurre a lo largo del proceso, para, en su caso, tomar las decisiones pertinentes que pueden suponer: replantear las condiciones, reformular los objetivos, reconsiderar el contexto educativo en todas sus variables, revisar las estrategias educativas y revisar el sistema de la evaluación misma.
“La toma de decisiones basada en las informaciones suministradas por la evaluación, afecta a todo el proceso de planificación y, en consecuencia, a su posterior desarrollo en la realidad del contexto educativo”.
Sólo cuando aseguramos el aprendizaje podremos asegurar la evaluación, la buena evaluación que forma, convertida ella misma en medio de aprendizaje y en expresión de saberes. Dice Alvarez Méndez ( citado por Gabina Zambrano pág.84).
Esta es la evaluación que se desea, orientada a determinar cómo avanza, crece y se desarrolla el estudiante en su formación individual, teniendo como punto de partida sus necesidades y la consecución de su propio aprendizaje.
sábado, 3 de marzo de 2012
Una estrategia que utilizo
En la materia de Español que imparto a estudiantes de primer año trabajo la elaboración de “texto argumentativo” y lo primero que hago es facilitarles material de lectura que les sirva de ejemplos para identificar las características de la argumentación. Esta parte la trabajo en grupos para que, entre ellos la socialicen; les confirmo la parte que quiero destacar y que ellos deben tomar en cuenta. Luego que tienen la teoría, los motivo a que inicien su producción en el aula sobre un tema que ya conocen, con una estructura que ya vieron, y presentarme un esquema de contenido , el cual chequeo y les corrijo. Les hago las observaciones pertinentes y se lo entrego para que continúen desarrollado sus ideas . Una vez que hayan argumentado, deben entregármelo para la corrección final, según los criterios establecidos.
Concluido el proceso, a manera de evaluación elijo de entre los mejores, algunos trabajos para leerlos en clase. En ocasiones sugiero que intercambien para que ellos mismos critiquen y opinen sobre el texto elaborado.
Es una práctica que me da buenos resultados porque me permite ver al estudiante trabajar y , además, darle un seguimiento directo y personalizado al proceso de elaboración de textos.
Qué persigo con esta estrategia?
1.Dar seguimiento continuo al estudiante durante el proceso de las asignaciones hasta
que él mismo pueda elaborar su propio trabajo.
2.Dar instrucciones precisas de lo que quiere lograr al final del proceso
3.Hacer partícipe a los estudiantes del trabajo elaborado por sus compañeros a manera
de coevaluaciòn, donde ellos mismos compartan criterios y opiniones.
En mi clase me da mucho resultado la coevaluación y por eso la practico con frecuencia porque es una manera diferente de los estudiantes intereactuar y ver las cosas que tienen buenas y aquellas que deben mejor.
sábado, 25 de febrero de 2012
Sobre el Resumen

A la hora de estudiar, son varias las técnicas que favorecen a los estudiantes para enfrentar las exigencias de los textos académicos y la comprensión de los mismos en cualquier disciplina que hayan elegido.
El resumen es una de esas técnicas que deben dominar y practicar constantemente para lograr comprender un texto a profundidad, especialmente cuando precisan de un repaso con las ideas fundamentales y no disponen de tiempo para leer completamente un texto ya estudiado.
Es una técnica de estudio fundamental que exige una lectura atenta y comprensiva para identificar la información más importante incluida en el libro o artículo que hay que estudiar. Se trata, por tanto, de un extracto breve y preciso de lo esencial del texto leído.
“Para realizar bien un resumen conviene partir de un esquema previo. Ahora bien, el resumen no debe ser en ningún caso una simple enumeración de ideas como el esquema, sino que esas ideas han de estar convenientemente redactadas y ligadas entre si por nexos que reflejan adecuadamente las relaciones de dependencia o de independencia que se establezcan entre ellas. Así pues, podemos definir el resumen como un esquema redactado: uno y otro se complementan y son eficaz instrumento para asimilar y recordar cualquier materia,” dicen San Vicente, Enrique Ferro y Ruiz Para, María del Rosario (1987), aludiendo a que en el resumen hay que ser fiel al texto y dejar atrás los comentarios de quien lo realiza.
El orden que ha de seguirse en la elaboración del resumen es el mismo que se haya seguido en el esquema para jerarquizar las ideas. Por tanto, en primer lugar irán las ideas primarias y generales para descender a las ideas que de allí se derivan. Cada idea principal irá separada de las demás por punto y aparte.
Todo resumen debe reflejar con exactitud los contenidos del tema por lo que no conviene añadir ideas o juicios personales. La elaboración, sin embargo, es totalmente personal y, en consecuencia, en su redacción debe emplear tus propias palabras.
Aunque la extensión del resumen varía en función del texto que se quiere resumir, hay que recordar que una característica fundamental del resumen es la brevedad. Prescinde, por tanto, de datos y aspectos de interés secundario que parezcan en el texto y no elabores resúmenes largos que añada dificultades al estudio y repaso de la materia.
Aun cuando el resumen sea exclusivamente para uso personal, resulta agradable y menos cansado repasar resúmenes sin tachaduras, y escrito con letra clara por lo que se recomienda hacer un bosquejo de ideas las cuales se redactarán y corregirán con las normas establecidas. (San Vicente, Enrique Ferro y Ruiz Para, María del Rosario (1987) Lengua Española, edit. Santillana. España)
lunes, 20 de febrero de 2012
Ideas para reflexionar II

Son diversos los factores a considerar para que la evaluación cumpla con su función pedagógica, la que no puede estar distante de la planeación. Primero ha de tomarse en cuenta que esta debe ser incluida dentro de la planeación misma y ha de ser programada como cualquier otra actividad del proceso. Ha de tomarse en cuenta en tres momentos importantes: al inicio, durante y al final. Al inicio, permite adaptar el diseño del proceso al alumno partiendo de la experiencia previa que tenga el estudiante; durante el proceso para conocer al alumno con sus facilidades y dificultades, y al final para tomar decisiones sobre nuevas acciones a emprender y transformar para mejorar…”
El suplemento Andalucía Educativa especifica, cuáles son los elementos objeto de evaluación , que hay que tomar en cuenta a la hora de diseñarla: “Tanto la distribución de los espacios en que se desarrollan las situaciones de aprendizaje, como el ambiente escolar, las relaciones entre alumnos, las relaciones entre profesorado y alumnado, las distintas agrupaciones de los alumnos , los recursos
utilizados y el propio diseño de las mismas secuencias son y forman parte de la práctica habitual de los docentes, y esto también es objeto de evaluación. (Pag. 6)
Inmaculada Bordas y Flora Cabrera dicen que: “… las prácticas evaluativas han cambiado en un intento de adaptarse a las demandas educativas y sociales… es un proceso en el que deben consensuarse diferentes intereses, valores y puntos de vista… implica un cambio de actitud” (Bordas, Inmaculada y Cabrera, Flora. Pag.3 ).
Estoy convencido de que la evaluación no es un acción final, sino un acto que crea relaciones interactivas, donde el estudiante, al momento de aprender “… efectúa reiterados procesos valorativos de enjuiciamiento y de crítica que le sirven de base para tomar las decisiones que le orienten en su desarrollo educativo”
( Inmaculada Bordas y Flora Cabrera Pág. 5).
Mantengo clara la idea de que una evaluación ha de ser constante y motivadora que lleve al estudiante a tomar conciencia de su rol, responsabilizarse de su propio sistema de aprendizaje y ser más independiente.
Francisco Javier Córdoba, citando a Frida Díaz Barriga y a Gerardo Hernández Rojas, dice que la evaluación de los aprendizajes debería “… poner al descubierto lo más posible todo lo que los alumnos dicen y hacen al construir significados valiosos a partir de los contenidos curriculares” ( Pág. 5)
Como reitera Córdoba Gómez que : “ La evaluación es la acción permanente por medio de la cual se busca apreciar , estimar y emitir juicios sobre los procesos de desarrollo del alumno, buscando determinar qué avances ha alcanzado en relación con los logros propuestos , qué conocimientos ha adquirido(…) qué habilidades y destrezas ha desarrollado y qué actitudes y valores ha asumido…” (Pág. 6).
En ese sentido veo la evaluación como una vía de recopilar información para conocer más el nivel de aprendizaje de mis estudiantes. Esto me obliga a conocerlos a cada uno en particular para tener de ellos un juicio de valor, consecuente y apegado a criterios definidos para saber cuándo los evalúo, cómo, por qué y para qué lo hago.
Para tener un mayor dominio de mis prácticas docentes me propongo seguir aprendiendo para evaluar con sumo cuidado y plena conciencia de que mi función es importante, pero que no se manifiesta si trabajo pensando en mí, sino en lo que los estudiantes son capaces de aprender a través de mis críticas constructivas. Por lo tanto, debo estar presto a ser evaluado en cualquier momento.
Para eso se me hace mas que necesario revisar constantemente mi metodología, mis actividades y mis recursos utilizados, sobre todo aquellos que me tracen pautas de cómo llevar mas y mejores informaciones a mis estudiantes, de tal manera que ellos puedan tomar decisiones por sí mismos que vayan más allá del aula, los haga crecer y sepan actuar en diferentes situaciones en el marco de su desarrollo personal y social
domingo, 19 de febrero de 2012
Ideas para reflexionar

Durante mis años de ejercicio profesional como docente son muchas las satisfacciones vividas que me hacen sentir cada vez mas comprometido con el sagrado deber de enseñar. Siento realizada mi vacación cuando veo de lo que son capaces de hacer mis estudiantes en la construcción de su conocimiento, como consecuencia de mi humilde dedicación y empeño al enseñar.
Siempre ha sido un orgullo para mí hablar de mi experiencia docente hasta que se plantea el tema de la evaluación. Pensaba en esta como una actividad extraordinaria para un momento y una finalidad determinada: al final la unidad para ver si los objetivos se cumplieron y al final del curso para ver si el estudiante aprueba o reprueba. Sin embargo, inconscientemente la practicaba como una técnica y una actividad común durante el proceso, pero no amparado en el concepto que implica propiamente una evaluación formadora.
Dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje se conjugan varios elementos que no pueden estar distanciados el uno del otro, por la correlación que guardan entre sí. Uno de esos elementos es la evaluación vista como una vía de recopilar información para conocer más el nivel de aprendizaje de los estudiantes
Como docente, he presentado ciertas dificultades en situaciones que, lejos de obviarlas debo enfrentarlas por ser parte de mi quehacer y porque me impedirían realizar mi labor con eficiencia y eficacia. Tal es el caso de la evaluación basada en el producto, paradigma que he tratado de romper para centrarme en una evaluación basada en el proceso, con la finalidad de introducir cambios que promuevan el aprendizaje en mis estudiantes.
Desde el punto de vista del constructivismo como del conductismo, este importante elemento del proceso formativo trae consigo una serie de inconvenientes, tanto al profesor que la diseña y la aplica, como al estudiante que es el destinatario final.
En primer lugar, no deja de ser un motivo de preocupación para el profesor diseñar con justicia una evaluación que se adapte a los requerimientos y a las necesidades del sujeto a evaluar. En mi caso particular, se me dificulta mucho la evaluación al momento de diseñarla, pensando cuán relacionada pueda estar de lo planteado en la programación y de lo que los estudiantes pudieran necesitar para un aprendizaje significativo.
Un proceso continuo y constante es lo que le da valor a la evaluación de los aprendizajes y verla como un momento, parecería insignificante, pues dejaría de un lado el propósito que se persigue con ella, ya que ha de ser de forma continua y no temporal. Necesariamente debo sincronizar mi práctica para evaluar como un proceso que genere un cambio de actitud en mis estudiantes, cambio este que les lleve a tomar conciencia de tu su propio aprendizaje.
domingo, 12 de febrero de 2012
Implicaciones Evaluativas

Después de varios años de practicar una evaluación basada en el producto, me resulta sumamente interesante enfocarme en una evaluación centrada en el proceso, con la intención de introducir cambios notables que promuevan el aprendizaje acordes a las demandas educativas del momento.
Esto implica para mí romper con los paradigmas clásicos de evaluar para reportar una nota o saber si el estudiante aprueba o reprueba una asignatura. Más que eso sería sincronizar mi práctica para evaluar como un proceso que genere un cambio de actitud en mis estudiantes, cambio este que les lleve a tomar conciencia de tu su propio aprendizaje.
“La evaluación implica un cambio de actitud…” es lo que promueven las autoras Inmaculada Bordas y Flor Cabrera cuando dicen que “… las prácticas evaluativas han cambiado en un intento de adaptarse a las demandas educativas y sociales…”Esto ha provocado en mí una revisión de mi práctica evaluativa conductista e introducir mejoras que me aproximen a la evaluación constructivista, basada en el seguimiento al estudiante.
Actualmente lo que representa un obstáculo en mi manera de evaluar es romper con lo tradicional: evaluar para medir, que es lo que hago en la asignatura que imparto.
“La evaluación es un proceso en el que debe consensuarse diferentes intereses, valores y puntos de vista…” dicen las autoras. En ese sentido, sigue siendo una problemática el tener que desarrollar un programa el cual no he elaborado, mucho menos consensuado con mis estudiantes, excepto en las actividades que implemento. El tiempo departamental establecido para desarrollar dicho programa no es suficiente ni congruente,en relación al contenido, lo que, junto a la cantidad de estudiantes en el aula, dificulta el seguimiento a cada uno en particular.
Por eso, pienso mucho en lo que voy a enseñar y, desde el punto de vista constructivista, me aparto de lo que mis estudiantes deben aprender como parte de su crecimiento formativo.
Me propongo seguir evaluando los procesos, las actividades, mis contenidos siempre y en todo momento, no al finalizar la sesión o tema ni en una fecha determinada.
Para ello, además de mis actividades comunes (análisis y creación de textos, argumentaciones, reportes de lectura y asignaciones grupales) implementaré conjuntamente con los estudiantes el uso del portafolio, el diario reflexivo y el mapa conceptual, así como un mayor seguimiento a la auto y coevaluación realizadas por los propios estudiantes, de tal manera que ellos mismos puedan profundizar, tomar acción y construir en base a su propio aprendizaje y su “aplicación para su desarrollo.”
sábado, 11 de febrero de 2012
SOBRE LOS TIPOS DE APRENDIZAJE (II)
El profesor en su práctica pedagógica utiliza una serie de actividades concretas con el objetivo de que sus estudiantes obtengan una mayor comprensión, estrategias estas que están pensadas de manera grupal, cuyos resultados no son iguales en un estudiante en particular, porque cada uno tiene una determinada manera de aprender.“En cualquier grupo en el que más de dos personas empiecen a estudiar una materia todos juntos y partiendo del mismo nivel, nos encontraremos al cabo de muy poco tiempo con grandes diferencias en los conocimientos de cada miembro del grupo y eso a pesar del hecho de que aparentemente todos han recibido las mismas explicaciones y hecho las mismas actividades y ejercicios. Cada miembro del grupo aprenderá de manera distinta, tendrá dudas distintas y avanzará más en unas áreas que en otras”. (Recuperado http://www.galeon.com/aprenderaaprender/).
Motivado en saber cómo aprenden mis estudiantes y a qué tipo pertenecen de acuerdo a la información que reciben, quise investigar en uno de mis grupos de Lengua Española, esta variable que es sumamente importante para elaborar una serie de estrategias metodológicas que los favorezca en su aprendizaje.
Para la hacer el levantamiento de las informaciones se distribuyó un cuestionario para ser llenado por la totalidad de los estudiantes del grupo 34 de la asignatura Español II, donde concurren estudiantes de diversas carreras de las que se imparten en la Madre y Maestra, grupo muy heterogéneo por su precedencia, sexo, clase social y otros intereses personales.
El cuestionario contaba con 30 preguntas que en seis grandes bloques ( uno por cada determinado estilo: visual, auditivo, táctil, kinestésico, social e individual) inducía cómo y cuándo aprende, y si prefiere estudiar solo o acompañado para lograr mejores resultados.
Luego de registradas las informaciones de los estudiantes se pudo comprobar que el táctil y el kinestésico son los estilos de aprendizaje predominantes con un 21% cada uno, mientras que el visual y auditivo son los siguientes mas tomados en cuenta con 20% cada uno. Del monto global de los encuestados 23 pertenecen al sexo femenino para un 76.7% pertenecen al sexo femenino, y 7 son masculinos para un 23.3%.
Los resultados obtenidos en este grupo de clase en Español 102, demuestran que el profesor debe cultivar el interés en conocer el comportamiento del estudiante en el aula , para un eficaz práctica pedagógica reflejada en la conducta de cada uno de ellos como eje principal del proceso enseñanza – aprendizaje.
Motivado en saber cómo aprenden mis estudiantes y a qué tipo pertenecen de acuerdo a la información que reciben, quise investigar en uno de mis grupos de Lengua Española, esta variable que es sumamente importante para elaborar una serie de estrategias metodológicas que los favorezca en su aprendizaje.
Para la hacer el levantamiento de las informaciones se distribuyó un cuestionario para ser llenado por la totalidad de los estudiantes del grupo 34 de la asignatura Español II, donde concurren estudiantes de diversas carreras de las que se imparten en la Madre y Maestra, grupo muy heterogéneo por su precedencia, sexo, clase social y otros intereses personales.
El cuestionario contaba con 30 preguntas que en seis grandes bloques ( uno por cada determinado estilo: visual, auditivo, táctil, kinestésico, social e individual) inducía cómo y cuándo aprende, y si prefiere estudiar solo o acompañado para lograr mejores resultados.
Luego de registradas las informaciones de los estudiantes se pudo comprobar que el táctil y el kinestésico son los estilos de aprendizaje predominantes con un 21% cada uno, mientras que el visual y auditivo son los siguientes mas tomados en cuenta con 20% cada uno. Del monto global de los encuestados 23 pertenecen al sexo femenino para un 76.7% pertenecen al sexo femenino, y 7 son masculinos para un 23.3%.
Los resultados obtenidos en este grupo de clase en Español 102, demuestran que el profesor debe cultivar el interés en conocer el comportamiento del estudiante en el aula , para un eficaz práctica pedagógica reflejada en la conducta de cada uno de ellos como eje principal del proceso enseñanza – aprendizaje.
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